En las calles de Palma se instalaron
un total de 157.000 bombillas, que desde el día 29 de noviembre
hasta el día de Reyes han representado un consumo de 1281,12 MWh.
Durante estos 39 días, Palma ha consumido lo equivalente al consumo
total de un año entero de pueblos como Banyalbufar, Lloret o Búger
y superior a lo que consume en un año todo el pueblo de Estellencs
o Costitx.
El incremento constante del consumo energético, que se ve favorecido cuando se potencian consumos
superfluos como el de la iluminación navideña, que ha supuesto emitir a la atmósfera 525,3 toneladas de CO2 en un breve
periodo de tiempo, contradice los principios de la
Declaración
de Kioto para detener el cambio climático.
La organización ecologista considera que el consumo de energía
es una de las causas más importantes de problemas ambientales a
nivel mundial y que en una zona costera en medio del Mediterránea
como la nuestra, la contaminación atmosférica, la lluvia
ácida y el cambio climático pueden tener graves consecuencias
para los recursos hídricos, la agricultura, las zonas boscosas y
para la conservación de litoral.
Según el
GOB, es fundamental
reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera y por
ello ha pedido al
Ayuntamiento de Palma
que de ejemplo de consumo responsable y no encienda la iluminación
navideña por las
Fiestas
de Sant Sebastià.
Foto © RSR: Iluminación navideña 2000 en la plaza
de Cort